martes, 3 de agosto de 2010

La Propuesta.

Publicado por Luis Marín.

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Temasquiero - Fernando Medina "Ictus"

XIII

Pienso en tu sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.

Oh, Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh, estruendo mudo.

¡Odumodneurtse!

-César Vallejo-



  Me propuse proponerle sexo ocasional. Y es que con todo éste flirteo de “qué hermosa tarde”, “me dio gusto verte”, me doy cuenta de que algo queda a costa de los dos. Me doy cuenta ahora de que tanta psicología y visualización positiva me importan un pito al comparar el hecho de que su glorioso sexo para siempre se irá.

Sé que si me lee quien me conoce dirá, con un dejo de sarcasmo: “qué hermosas letras para un embrión de psicólogo”. Pero es que en éste mar de la demencia, la impotencia carcome.

¡Qué chingados importa el café o el vino, si sus besos ya no están!, ¿Lo ven? Es tan simple como querer tapar el sol con el pulgar.

Paro basta de elocuencias ilustrativas y díganme, ¿ustedes qué dirán? Me escribo a mí como vagamente recordando su amor. Y no espero que lo entiendan, pero ustedes ¿qué dirán?

Si cada vez que salgamos riéndonos amigablemente uno del otro escondiendo el deseo tras el tabaco, y llegue cada noche con la pluma compasiva y misericordiosa a alizar el papel con la impotencia en mi muñeca, mi mano y mis dedos… prefiero enamorarme del alcohol y embriagarme del olvido. Y dormir. Y dormir. Y dormir…

Hoy, por ejemplo, fue fatal. Salimos por un café, ¡Y no se podía fumar! Hablando de cosas triviales se llega a olvidar, hasta te llega a entretener tanto alboroto de la tertulia ocasional. Pero si creía yo que lo importante era platicar, aplicar terapia, realizar el cambio, encontrar soluciones y demás sandeces de mi mente fatalista (o de positivismo trágico, como lo llama ella), estaba muy equivocado.

Sabiamente se puso pantalón, negándome el paisaje de sus piernas. Pero sus brazos descubiertos bastan. Y sus labios (¿qué dirán?). Se ve que no entendía, o yo malinterpretaba su juego perverso de tortura psicológica. No sé. Pero creo que lo hizo de verdad. Para jugar a propósito a maltratar mi mente, acribillando el deseo.

Y no falta el chiste que se asoma tras un esbozo de silencio para avivar la plática con el drama puesto en escena del “¿te acuerdas de…?” Sí, sí me acuerdo de…

Sí, me acuerdo muy bien de…

Y la astucia hace a un lado el lastimoso recuerdo con el cambio de tema, o sacando un cigarrillo.

Imaginen ustedes lo que será verla después. No, no me refiero al morbo. El morbo sólo le sirve al que se cree incapaz de alcanzar ése deseo. Por eso no me sirve. Por eso no me refiero a él. Me refiero a ése sentimiento refinado que agudiza la memoria. Me refiero al rencor de los celos y a la lejana posibilidad. Me refiero a la línea imaginaria que NOS divide (porque la sensación no le resulta ajena ni desconocida)

Es por eso que yo digo “¿Porqué?” y surge la idea hija del recuerdo. Ésa bastarda idea de poder imaginar de nuevo el claroscuro de estar juntos, un pretexto.

Por eso me propuse proponerle sexo ocasional. Pero es pura basura imaginaria. Llevarlo a la práctica es encadenarnos al vicio y a la costumbre. El sentimiento de amor que no se entiende con el deseo, no vale la pena la proposición.

¡Que se acabe el sexo en el mundo y así nadie sufrirá!, ésa es mi propuesta final.

3 comentarios:

  1. Sí, mejor como dice el "Ictus" : "Propongo que hagamos el amor a toda hora y olvidar un poco lo que guarda el corazón. Propongo que hagamos el amor en todas partes y olvidar un poco lo que llora el corazón" :)

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  2. Me acorde, de un amigo, con quien todos los dias haciamos eso, caminar, cafe, tabaco, bus, banco, etc etc, me acabo de dar cuenta que estaba enamorado de mi, y yo que siempre le ame con locura...que mudo, me debio de haber dicho que tengamos sexo ocacional

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